Esta fotografía se titula "Lengua de agua" y le puse ese nombre porque cuando me quedé observando el suave pero a la vez firme moviendo de este bien tan preciado, me maravilló su capacidad de adaptación al entorno.

El agua es "débil" y maleable, puesto que siempre toma la forma de sus recipientes; pero a la vez fuerte e indomable, porque puede con todo, nada la detiene.

Su "lengua" empapa, rodea y repasa cada palmo de tierra, cada piedra, cada planta, cada árbol y gracias a su dualidad: suave y firme a la vez, nos da Vida y en ocasiones nos la quita.